Sistema económico “parece derrumbarse con El Dolarazo”, dice Miguel Salazar

Publicada por: Redacción Sumarium el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) – El director del semanario “Las verdades de Miguel”, Miguel Salazar, señaló este viernes que “la incontenible pérdida del poder adquisitivo del bolívar, reflejado en un dólar cada vez más costoso tiene a la economía venezolana en terapia intensiva”.

“La caída de la demanda perjudica sobre todo a la pequeña empresa. Ha de pasar mucho tiempo para que la economía venezolana se recupere. Mermará sustancialmente el financiamiento y la inversión extranjera multiplicando así las dificultades económicas con la disminución del capital existente”, dijo en su columna de esta semana.

Asimismo, manifestó que todo el sistema económico actual “parece derrumbarse con El Dolarazo, en cuestión de días se multiplicarán las empresas que, alegando la llegada de diciembre cerrarán sus puertas a manera de proteger sus inventarios. Los pequeños comerciantes quedarán en la bancarrota; inclusive, los grandes capitalistas se toparán con serios inconvenientes”.

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¿Quiénes están detrás de la indetenible devaluación del bolívar? El Dolarazo. La incontenible pérdida del poder adquisitivo del bolívar, reflejado en un dólar cada vez más costoso tiene a la economía venezolana en terapia intensiva. El alza del dólar, manipulada o no, se prolonga como nunca antes. Los cambios sufridos por la moneda han intensificado el grave deterioro de nuestra economía. La caída del bolívar es estrepitosa y se traduce en un crac.

El Dolarazo tiene efectos devastadores y golpea a todos los sectores, pero, sobre todo, apalea sin misericordia a los más pobres, y con la inseguridad viene a conformar un peligrosísimo explosivo de consecuencias incalculables. Se desploma la renta nacional, los ingresos fiscales, las utilidades empresariales y los precios. En tan sólo días, la actividad comercial descendió como pocas veces en nuestra historia. La población comienza a verse penosamente afectada. En pocas semanas la industria vivirá las consecuencias de esta sacudida. Bajo ese dólar es indetenible la caída de los precios de las cosechas.

La caída de la demanda perjudica sobre todo a la pequeña empresa. Ha de pasar mucho tiempo para que la economía venezolana se recupere. Mermará sustancialmente el financiamiento y la inversión extranjera multiplicando así las dificultades económicas con la disminución del capital existente. Como antecedentes sobre las causales de lo que viene ocurriendo tenemos la creación de dinero que se practicó desde que se implementó el control cambiario, impulsando una constante devaluación de la moneda nacional, disponiendo del juego monetario desde el propio Gobierno; tenemos entonces la absoluta responsabilidad del BCV, todo ello ha conllevado a una formidable presión inflacionaria.

Las relaciones económicas signadas por el contrabando amparado por los gobernadores del Táchira y Zulia, nuestras fronteras han terminado por descomponer la estructura económica y comercial del país en general, sin que se entrevea una solución, por cuanto El Dolarazo es contrario a las nuevas inversiones que se requieren para recuperar la eficiencia económica.

Antes del golpe petrolero se advirtió un considerado crecimiento económico. La bonanza alcanzó inclusive al sector financiero que permitió la formación de una burbuja especulativa, financiada por el crédito. No fueron pocos los personajes que amparados por el Gobierno encontraron en ella un expedito enriquecimiento; la fiebre de los bonos alcanzó su máximo grado; se trató de una especulación monetaria que nada tenía de común con la legítima capacidad de los ciudadanos.

Vino el control de cambio que ayudó a encubrir las actividades de quienes jugaron con los dólares proporcionados por la industria petrolera. Me pregunto si el haber mantenido esa medida a sabiendas de lo que ocurría se había hecho ex profeso; sobre todo cuando pasado los tres primeros años la economía había experimentado un descenso que el Gobierno no advirtió, por lo cual no se tomaron a tiempo las providencias tutelares.

Todo el sistema económico actual parece derrumbarse con El Dolarazo, en cuestión de días se multiplicarán las empresas que, alegando la llegada de diciembre cerrarán sus puertas a manera de proteger sus inventarios. Los pequeños comerciantes quedarán en la bancarrota; inclusive, los grandes capitalistas se toparán con serios inconvenientes. 

Me pregunto si para mover el mercado negro de divisas se estarán utilizando los fondos de pensiones y las jubilaciones, y cuanto dinero represado en las arcas del Estado representen obligaciones del mismo. La elevadísima cotización del dólar en el mercado negro (llamado paralelo para disimular su ilegalidad) tiene variados orígenes. Su conformación es estructural, resultado de políticas económicas inconvenientes, expropiaciones, la quiebra de comercios e industrias sometidas a una incomprensible inamovilidad laboral y la insistencia en un caduco control de cambio. Con un dólar en las condiciones actuales nadie va a invertir, al tiempo que desaparecen las fuentes de crédito.

Mientras, por allí circula con fuerza la tesis de reducir la oferta monetaria y subir los tipos de interés. Con la actual tendencia del mercado cambiario, arrollado por el mercado negro, el país puede terminar totalmente arruinado, con todos los elementos de la economía quebrados. Me pregunto qué responsabilidad en esta crisis tiene la banca comercial. ¿Quién o quienes realmente manejan los hilos de la componenda tenebrosa, quién o quiénes sacrifican la calidad de vida del pueblo en aras de enriquecerse con sus miserias? Hoy se ha demolido totalmente el incentivo individual al ahorro y en consecuencia se ha pulverizado el volumen de los recursos destinados a la inversión. Además, los ingresos agrícolas no existen y ello retardará cualquier política de recuperación. No se descarta una corrida bancaria. Con la ausencia de ahorro desaparece el crédito. Todo ello puede evitarse, pero, pareciera que no hay voluntad para hacerlo.




Categoría: Economía Venezuela | Claves: Miguel Salazar