Con Colombia en los anaqueles, atrás quedó el viejo P.V. Justo

9.195,00 bolívares es el costo de un paquete de 30 pañales marca Huggies, más de la mitad del sueldo mínimo base en Venezuela.

Publicada por: Redacción Sumarium el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Redacción Sumarium) – Ante la escasez de alimentos e insumos básicos, los productos colombianos aparecieron en el Zulia como salvavidas para quienes pueden pagarlos. Sus precios superan hasta en 1.000% los artículos regulados en Venezuela debido al diferencial cambiario.

En un supermercado de una de las principales calles de Maracaibo suelen hacer cola los marabinos para ingresar y abastecerse de productos, pero ¿qué tiene eso de particular? Todos son colombianos.

Papel sanitario, aceite, harina, pañales, arroz, café, azúcar, toallas sanitarias, desodorante, pasta dental, detergente… Todo lo que normalmente escasea y para lo que se hacen más de seis horas de cola, ahora se puede adquirir en menos tiempos, aunque con restricciones. El arroz, la harina, la leche, el aceite y la azúcar, dice un cartelito, “solo uno por persona”. No así hace algunas semanas, cuando se podían comprar por bultos. “La orden del dueño es que ahora se vende solo un artículo, no sé por qué”, comentó una de las cajeras.

En la dinámica del venezolano es común permanecer en largas colas para hacerse de algo de comida, como también lo es comprar al “revendedor de acera” lo que no se consigue en los supermercados. Es aquí donde los productos de la hermana República ofrecen un respiro al que todavía tiene qué contar en los bolsillos, pues con Colombia en nuestros anaqueles, atrás quedó la vieja idea de que “el precio justo es barato”. Ahora, para el zuliano, lo colombiano es “lo caro” y también “lo que se consigue fácil”.

9.195,00 bolívares es el costo de un paquete de 30 pañales marca Huggies, más de la mitad del sueldo mínimo base en Venezuela. 1.400 bolívares cuesta un paquete de Harina PAN y 1.460 un kilo de azúcar.

¿Y por qué no pagarlos? Después de todo, los “bachaqueros” no tienen mejores ofertas. Sin embargo, en un país con la inflación más alta de la región -176,2% al cierre del primer semestre, publicó en junio El Nacional- hay que pensarlo.

En Bs. 13.785 se factura la mayonesa de 4.000 gramos; 5.600 se paga por café tostado y molido; y Bs. 5.440 por una caja de 18 desodorantes pequeños marca Rexona, “pague 15 y lleve 18”, dice la oferta en la caja.

Afuera, quienes hacen la cola suelen mirar lo que lleva en la bolsa el comprador que se retira: una nueva costumbre en tiempos de crisis. Al parecer, aún acuden a los centros comerciales con la vieja idea de “a ver qué consigo”.

Despidiéndome de mi visita para comprar harina una mujer me increpó: “Y eso que llevas ahí, ¿qué es? ¿Cuánto cuesta? Es para saber qué hay y decidir si me quedo en la cola o no”. Y es que, aparentemente, hacer una cola ya no depende del tiempo que se tenga o no para invertir, sino de lo “preciado” de un producto. Después de todo, ¿qué es más valioso que la necesidad?

Unas cuadras más adelante, en un local comercial, sacaban mercancía: pañales. 703 bolívares fue la inversión por dos paquetes de 20 unidades, muy lejos de los 18.390 necesarios para adquirir un par de los colombianos.

El dato: “dolarización negra”

Datos de la encuestadora con sede en Venezuela, Datanálisis, revelan que durante el mes de mayo, el índice de confianza de los consumidores venezolanos llegó “a su peor nivel histórico” al ubicarse por debajo del 25%.

De acuerdo con Luis Vicente León, presidente de la empresa, el consumo presenta “considerando inflación directa e implícita (incluyendo sobreprecios en el mercado negro), los precios han aumentado este año más de 700%”.

Según los datos que maneja la firma, hay una tendencia “violenta a la dolarización negra de la economía venezolana, mucho más cara e inestable que una apertura formal”.

Crédito: Sumarium.

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