El “cirujano estrella” que logró engañar hasta al instituto que nomina para los premios Nobel

Publicada por: Redacción Sumarium el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium).- Con una nueva invención para realizar transplantes de tráquea artificial con células madres, el cirujano Paolo Macchiarini logró engañar al mundo entero en un caso que involucró al Instituto Karolinska, encargado de seleccionar a los premios Nobel de Medicina, por el cual además renunciaron dos autoridades.

Pero no solo su vida profesional era un engaño. Macchiarini también llevaba una doble vida personal y amorosa, al mantener una relación de 30 años con su esposa y proponerle matrimonio a una periodista de NBC, bajo los oficios del Papa Francisco e invitados como los Obama, los Clinton, Vladimir Putin, entre otros.

En el año 2008, Macchiarini le practicó a la paciente Claudia Castillo un trasplante de tráquea con sus propias células madres, recibida por un donante muerto. “Poco después estaba de regreso en su casa, correteando con sus hijos”, anunció The Guardian. El cirujano expuso su éxito al mundo, y aunque ocultó los datos, más tarde se supo que como producto de su operación fallecieron la mayoría de las 17 personas a las que trató.

Con su momentáneo logro, Macchiarini consiguió ser contratado por una de las universidades médicas más importantes del mundo en el 2011, el Instituto Karolinska de Suecia.

Continuó con su trabajo y comenzó a usar tráqueas sintéticas con celulas madres del paciente. La primera persona en recibir este tratamiento fue Andemariam Beyene, procedimiento que lo llevó a la portada del diario The New York Times. Estaba logrando algo que antes era solo un sueño, abrir la oportunidad de realizar trasplantes de órganos sintéticos.

Las periodistas Meredith Vieira y Benita Alexander de NBC se propusieron hacer un documental sobre el trabajo de Macchiarini, sin embargo, luego del escándalo el medio lo retiró de su portal.

Durante la grabación del programa, Alexander se enamoró del cirujano, que a pesar de no poder contraer matrimonio católico por ser divorciada, Macchiarini le aseguró que tenía un contacto en el Vaticano que podría arreglarlo.

En el 2014, año en que fue emitido el documental, la pareja planificaba la boda por todo lo alto. El contacto que tenía Macchiarini era el mismo Papa Francisco, que no solo garantizó la despensa necesaria, sino que también ofreció su casa de verano en el palacio apostólico de Castel Gandolfo. La ceremonia también contaría con una interpretación del cantante de Andrea Bocelli.

Pero todo era una mentira inventada por Macchiarini.

A medida que se acercaba la fecha de la boda, todas las propuestas iban cayendo abajo y Alexander descubrió que el mismo matrimonio era una mentira, al enterarse de la vida que escondía y los dos hijos que tenía con su primera pareja.

De acuerdo con información de Infobae, al salir a relucir estos engaños, también se puso en duda la vida profesional de Macchiarini. Un programa de la televisión sueca, Experimenten (Los experimentos), argumentó que sus mentiras lo impregnaban todo: “Las tráqueas artificiales no eran las maravillas que salvarían vidas, como todo el mundo creía”, sintetizó The Guardian. “Al contrario, parecían hacer más daño que bien, algo que Macchiarini ocultó o minimizó durante años en sus artículos científicos, sus comunicados de prensa y sus entrevistas”.

Por su parte, el Instituto Karolinska anunció que no seguiría extendiendo su contrato.

A raíz de todo ello, se conoció que se había puesto tanta confianza en él que habían permitido colocar tres tráqueas a personas sin haber probado antes con animales.

Dos años y medio después de la intervención a Beyene, la primera en recibir una tráquea biosintética, falleció luego de sufrir una agonía atroz por la falla del órgano.

Posteriormente, Macchiarini se mudó a Rusia donde trabajó por un tiempo en la Universidad Federal de Cazán. Sin embargo, luego de la presión ejercida por un grupo de científicos suecos que hicieron una petición para que se iniciara una investigación, la universidad dejó de financiar su contrato.