En el mundo del modelaje “jamás se es demasiado delgada”

“Me mataba de hambre para perder 10 kg en un mes. Solo tomaba 3 manzanas al día. Y agua con gas, que llena el estómago. Una vez a la semana me estaba permitido comer pollo o pescado”

Publicada por: Redacción Sumarium el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium).- “Jamás se es demasiado delgada”. La contundente frase, obedece al libro escrito por Victoire Maçon Dauxerre, una de las 20 modelos más solicitada por las grandes marcas, quien luego de llevar una ardua lucha contra la anorexia decidió crear lo que denominó el Diario de una top-model.

Es así como la exmodelo de 23 años, se dedicó a contar sus vivencias en el mundo del modelaje, para “poder ayudar a otras jóvenes que pasen por una situación similar y vean que se puede salir de ese mundo”.

SOLO TRES MANZANAS POR DÍA

“Me mataba de hambre para perder 10 kg en un mes. Solo tomaba 3 manzanas al día. Y agua con gas, que llena el estómago. Una vez a la semana me estaba permitido comer pollo o pescado”, expulsó la joven al tiempo que añadió que “nadie me dijo que debía perder peso, pero me dijeron: ‘en septiembre harás las Fashion Weeks, la talla es 32-34 y debes caber‘. Fue en ese momento cuando tendría que haberme ido”, añade la exmodelo en la presentación de su libro según el diario ABC de España.

La joven de 1.78 metros de estatura que llegó a pesar 47kg y que ahora continúa su lucha contra la anorexia y los trastornos alimenticios, solía desmayarse entre uno y otro desfile como parte del “infierno” que según cuenta, vivió.

LA LEY DEL SILENCIO

Pese a su extrema delgadez que la hacía lucir enferma, esto no suponía un impedimento para seguir desfilando, pero sus condiciones físicas ya no daban para más. La joven en poco tiempo empezó a padecer de osteoporosis, pérdida del cabello, falta de menstruación, y pulso extremadamente débil.

Su libro es una crítica argumentada desde la vivencia personal y el sufrimiento que llevó a una niña a estar sometida bajo estigmas que imponen los cánones de belleza creados por la industria de la moda. Su experiencia es la de una joven que aunque hoy es talla 38 y ha logrado superar su enfermedad.

“Las chicas que siguen trabajando hoy dirán que miento porque quieren seguir, pero no hablan porque no pueden decir nada: hay una verdadera ley del silencio en este mundo”, añade Victoire haciendo una clara denuncia al sector.

Crédito: Victoire Maçon Dauxerre / Facebook