Tite debe revivir “jogo bonito” de una moribunda selección de Brasil

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Río de Janeiro. DPA).- A diferencia de sus antecesores, que asumieron con el sueño de conquistar el sexto título mundial, el desafío principal del flamante técnico de Brasil, Tite, es evitar una nueva pesadilla: quedar fuera del Mundial de Rusia 2018.

“El foco es la clasificación para el Mundial. No estamos en la zona de clasificación. Creo que el trabajo nos dará condiciones (para clasificar), pero claro que corremos riesgo”, reconoció tras ser confirmado el lunes en el puesto, en su primera rueda de prensa como entrenador.

Actualmente, Brasil ocupa el sexto lugar en las eliminatorias sudamericanas, por tanto, sin acceso al Mundial.

La situación ilustra de manera inequívoca el deterioro progresivo de la gloriosa selección brasileña, que está a punto de tocar fondo. También refleja la dimensión de la gesta a la que se comprometió el ex técnico del Corinthians, equipo al que sacó de la crisis y condujo al éxito.

¿DUNGA FUE UN ERROR?

El Brasil que dirigirá Tite navega a la deriva desde 2010, cuando Carlos Dunga fue destituido por primera vez, tras el fracaso en Sudáfrica.

Desde entonces, los técnicos se fueron sucediendo a medida que se apagaba el brillo de la “seleçao”. Con Mano Menezes Brasil cayó a la peor posición de su historia en el ranking de la FIFA, la décimo cuarta. Con Luiz Felipe Scolari sufrió el trágico 7-1 frente a Alemania, y en la “segunda era Dunga” está momentáneamente fuera de Rusia 2018.

Para devolverle la fe al “pais do futebol”, Tite tiene poco tiempo y menos recursos.

El plantel está diezmado tras el traumático Brasil 2014 y los fracasos en la Copa América de Chile, donde cayó en cuartos, en la Centenario, en Estados Unidos, que terminó incluso antes, en la fase de grupos.

Sin identidad ni reminiscencias del “jogo bonito”, la selección ha perdido incluso su eterno “jugador número 12”: la hinchada, que pasó de la indignación a la burla ofensiva.

DEJAR LA VERGÜENZA EN EL PASADO

Para lidiar con glorias lejanas y vergüenzas candentes, Tite no tiene siquiera en plenitud a su jugador de referencia, Neymar. Su carta más poderosa ha sido errático vistiendo la camiseta de Brasil y ha sumado más amonestaciones que goles en los últimos partidos. Por eso, crece la presión para que entregue incluso el brazalete de capitán.

Ante este problema puntual, Tite sugirió la posibilidad de adoptar el mismo sistema de capitanía rotativa que usó en el Corinthians. Y consciente de la reprobación de la que es objeto su imprescindible jugador, afirmó: “Lo que puedo decir es que todos, inclusive Neymar, quieren el bien de la selección brasileña”.

Como si los obstáculos propios del fútbol no fueran suficientes, Tite lidiará con una Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) inmersa en denuncias de corrupción y acusada de maniobras que pusieron los negocios de sus dirigentes por delante de los intereses del deporte.

El presidente de la entidad, Marco Polo Del Nero, no sale de Brasil por temor a ser arrestado como su antecesor en el cargo, José Maria Marin. A ambos se los vincula con el escándalo que sacude a la FIFA y a la Conmebol.

Tite, incluso, fue uno de los referentes del fútbol brasileño que en 2015 presentaron firmas exigiendo la renuncia de Del Nero.

AUTONOMÍA PARA LA CONFEDERACIÓN BRASILEÑA DE FÚTBOL

Para librarse del peso de la promiscua relación fútbol-patrocinadores, que según medios locales ha influenciado hasta hace poco las convocaciones de jugadores, Tite exigió total autonomía a la CBF, lo que incluye libertad para elegir auxiliares y jugadores.

“Transparencia, democratización, excelencia, modernidad”, detalló Tite los cuatro pilares de su gestión. “Esta es la forma en que pienso y lo que traigo al fútbol”.

“Yo quería autonomía para dirigir a todos a la búsqueda de la excelencia en el fútbol. Es esto lo que sé hacer, es esta la contribución que puedo dar”, afirmó.

El técnico de 55 años agregó que la forma que tiene de contribuir es tener “autonomía para desarrollar el fútbol”.

“Es una responsabilidad muy grande”, concluyó el hombre que se enfrenta a partir de hoy al mayor reto de su carrera, en medio de la ruina de la selección pentacampeona del mundo.