¿Transita la oposición el camino de la renovación profunda?

Hoy la Mesa de la Unidad Democrática dio a conocer algunos nombres que representarán a la oposición en los comicios del 6 de diciembre.

Activistas, exiliados y presos políticos forman parte de la lista y de una anunciada campaña social, que será la bandera de la oposición de cara a las parlamentarias.

Publicada por: el maumaitreb@gmail.com @Mariang_ab

(Caracas, Venezuela). La tan esperada lista de candidatos al Parlamento Venezolano para los comicios del 6 de diciembre, ponen en el tapete algunos cuestionamientos que pudieran traducirse en inseguridad al momento de votar, pero que también dotan a la Unidad de un rasgo que no había tenido hasta ahora: la lucha social desde la calle.

En su discurso de presentación de los candidatos, Jesús “Chúo” Torrelba, secretario general de la Mesa de la Unidad Democrática, señaló que la campaña electoral tendrá un acento social, algo que en reiteradas ocasiones ha criticado Henrique Capriles, excandidato presidencial, sobre el papel de la oposición en las comunidades, señalando que el camino del cambio solo podrá cristalizarse si se acompaña a la población más pobre en sus reivindicaciones.

Ese carácter social del que aparentemente carece la oposición y del que goza el oficialismo, será la maniobra opositora rumbo a las parlamentarias, “será una campaña social, con la gente para acompañar el descontento, no de canciones, ni fotos”.

Pero, luego de tanto tiempo ¿funcionará esta estrategia?

Capitalizar el descontento social no solo pasa por hacer campañas con tinte populista, sino por generar esa confianza tan anhelada por todos los sectores que hacen vida en el país.

‘Será una campaña social, con la gente para acompañar el descontento’

Precisamente, la incorporación de candidatos como Yajaira Forero, Gaby Arellano, Daniel Ceballos, Carlos Vecchio y Juan Requesens, podría interpretarse como una apuesta ambiciosa por parte de la Unidad Democrática, que finalmente suma sectores, no solo de su círculo- encabezado por las llamadas “momias de la política venezolana”- sino de los grupos juveniles, que en los últimos tiempos han tenido un rol protagónico en el acontecer político nacional.

Estos candidatos vendrían a representar el descontento social y la lucha que cada venezolano ha abanderado de distintas maneras: el que exige seguridad, reivindicación social, respeto a los Derecho Humanos, entres otras causas que hoy más que nunca están vigentes en medio de un modelo social, político y económico decadente. Estos candidatos podrían ser, hasta ahora, la representación más pura del pueblo que ha presentado la oposición para la Asamblea.

Ahora, ¿cómo interpretaría el electorado estas candidaturas y qué alegaría el Gobierno?

Es destacable la decisión de la oposición de incorporar nuevos rostros a la política, sin embargo, no es disparatado pensar que candidatos como Gaby Arellano y Carlos Vecchio podrían ser el blanco del Gobierno para presentar argumentos que fortalezcan ese discurso que busca satanizar a la oposición y dotarla, aún más, de ese carácter “desestabilizador”, muy recurrente en sus enunciados.

Asimismo, poniéndose en los zapatos del electorado, tampoco es descabellado pensar que pueda surgir la duda de la legitimación de los candidatos en el caso de que llegaran a obtener un curul en la Asamblea.

El caso de María Corina Machado y su salida de la Asamblea Nacional, a pesar de su inmunidad parlamentaria, podría llevar al ciudadano a pensar que votar por un preso político o un exiliado, resultaría en un intento frustrado por obtener una mayoría de diputados.

LA ESTRATEGIA ‘MAZUCO’-PILIERI

Pero la historia venezolana también nos lleva a creer que esta estrategia es posible. Recordemos el caso de los diputados electos por el estado Zulia, José Sánchez “Mazuco”, y por Yaracuy, Biagio Pilieri, quienes en 2011 gozaron de inmunidad parlamentaria desde el inicio de ese período legislativo.

Los ya mencionados diputados enfrentaban cargos ante la ley, y les fue dada casa por cárcel hasta iniciadas sus funciones formales como parlamentarios.

TÍTULO V DE LA ORGANIZACIÓN DEL PODER PÚBLICO NACIONAL. Capítulo I Del Poder Legislativo Nacional. Sección Tercera: De los Diputados y Diputadas de la Asamblea Nacional.
Artículo 200. Los diputados o diputadas a la Asamblea Nacional gozarán de inmunidad en el ejercicio de sus funciones desde su proclamación hasta la conclusión de su mandato o la renuncia del mismo. De los presuntos delitos que cometan los o las integrantes de la Asamblea Nacional conocerá en forma privativa el Tribunal Supremo de Justicia, única autoridad que podrá ordenar, previa autorización de la Asamblea Nacional, su detención y continuar su enjuiciamiento. En caso de delito flagrante cometido por un parlamentario o parlamentaria, la autoridad competente lo o la pondrá bajo custodia en su residencia y comunicará inmediatamente el hecho al Tribunal Supremo de Justicia.

Los funcionarios públicos o funcionarias públicas que violen la inmunidad de los o las integrantes de la Asamblea Nacional, incurrirán en responsabilidad penal y serán castigados o castigadas de conformidad con la ley.

Artículo 201. Los diputados o diputadas son representantes del pueblo y de los Estados en su conjunto, no sujetos o sujetas a mandatos ni instrucciones, sino sólo a su conciencia. Su voto en la Asamblea Nacional es personal.

CARÁCTER SOCIAL

Las reivindicaciones sociales siempre han sido el lema del Gobierno venezolano desde el inicio de la revolución bolivariana, liderada por el expresidente Hugo Chávez Frías. En los últimos años la oposición ha intentado sin éxito calar en el electorado de la misma forma que el oficialismo: creando lazos afectivos. Sin embargo, no lo había logrado, hasta ahora.

El creciente deterioro de la economía y las garantías sociales, son esta vez la catapulta de la oposición, que busca superar las fracturas internas de la Unidad para poder alcanzar “el cambio”.

Aunado a esto, están los recientes casos de abusos y violaciones a los Derechos Humanos, que trascienden a los actores políticos comunes y tocan la fibra más pura que tiene Venezuela desde tiempos remotos: su juventud.

Es tarea ahora de la oposición traducir ese descontento en acción, pero ¿logrará la oposición en pleno convencer a los votantes de su sinceridad en la reivindicación de las luchas sociales?

¿Camina realmente la oposición a la renovación de su estructura? Eso solo lo decidirá el pueblo el 6 de diciembre, cuando plasme su voto en una de las elecciones más importantes de los últimos quince años de historia política en Venezuela.