Tres Cicpc “escoltaron” el camión con los mineros descuartizados

Américo De Grazia denunció que funcionarios del Estado cooperaron con los asesinos de los 28 mineros para trasladar los cadáveres recién descuartizados a una mina controlada por un pran.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

Américo De Grazia en una rueda de prensa en el Palacio Federal Legislativo. Crédito: Carlos García Rawlins / Reuters

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) – Américo De Grazia, diputado a la Asamblea Nacional (AN) y uno de los principales denunciantes de la masacre de 28 mineros en Tumeremo, estado Bolívar, lanzó una fuerte denuncia contra el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) de la entidad.

En una entrevista con el periodista Vladimir Villegas en el programa Vladimir a la 1, transmitido por Globovisión, De Grazia aseveró que el camión volteo que trasladaba los cuerpos descuartizados desde la mina Atenas hacia la mina Hoja de Lata iba escoltado por tres funcionarios del Cicpc.

“El camión volteo que la fiscal (Luisa Ortega Díaz) afirma que está retenido, (…) iba escoltado en la parte del frente por un centenar de motorizados y en la parte de atrás por una camioneta doble cabina del Cicpc de Tumeremo, con tres funcionarios”, expresó De Grazia.

“Todo el mundo sabe que Hoja de Lata está controlada por (el pran) ‘El Topo’“, agregó.

Asimismo, indicó, citando versiones extraoficiales de los familiares de las víctimas, que el lunes fueron recuperados 20 cadáveres que están siendo identificados.

“Entiendo por lo que me informan los familiares que están el en Fuerte Tarabay, que ayer bajaron en los helicópteros de la Fuerza Armada Nacional 20 cadáveres y los tienen ahí para ser identificados”, dijo.

En tal sentido, detalló que se está trabajando con forenses y familiares para confirmar las identidades de los cuerpos.

Sin embargo, aseveró que “gracias al ruido” que se hizo en todo el país, aún cuando el gobernador Francisco Rangel Gómez negó inmediatamente la masacre tras las primeras denuncias, el dantesco caso “no pudo ser pasado por debajo de la mesa”.