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Un golpe al corazón de la ofensiva K

La ley de subrogancia es la herramienta que pretende utilizar el kirchnerismo para intentar colonizar la Justicia.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Editorial El Clarín). El Gobierno se jacta de estar siempre anticipando una posible jugada en contra. Ya sea por inteligencia de la buena, esto es un correcto análisis de la situación, o de la otra, es decir espionaje interno del que no se priva, han conservado la iniciativa política.

Esta vez, sin embargo, en una cuestión clave se le escapó la tortuga. En La Plata, un juez hizo lugar a un pedido del radicalismo y declaró inconstitucional un artículo de la ley de subrogancia, punta de lanza con la que el oficialismo intenta poblar de jueces amigos el Poder Judicial, en juzgados y Cámaras, mediante la mayoría simple que ha conseguido en el Consejo de la Magistratura. El reemplazo del juez Luis Cabral, en Casación, para evitar que sea rechazado por inconstitucional el Pacto con Irán, ha provocado un cimbronazo semejante al que el Poder Judicial sintió cuando se aprobó, contra toda resistencia, la reforma judicial, que frenó en seco la Corte Suprema.

La remoción de Cabral –un juez al que muchos reconocidos kirchneristas destacan por su actuación en defensa de presos políticos– se consiguió en una sesión en la que faltaron dos legisladores radicales. Uno de ellos andaba por Nueva York, integrando la delegación argentina que asistió, una vez más, al debate en el Consejo de descolonización de Naciones Unidas sobre las Malvinas; el otro, un diputado radical correntino que se excusó porque la niebla y Aerolíneas (la empresa lo negó terminantemente) le impidieron el viaje. Otros, en cambio, sostienen que esa ausencia puede haber estado conectada con la aspiración de que se nombrase un determinado juez federal en Paso de los Libres. Es decir, si nos atenemos a esa versión, a un clásico toma y daca. Y que el interés general se subordine a los particulares.

Respecto del viajero a Nueva York, se dice que no estaba al tanto de que el oficialismo, que tan gentilmente lo invitó al verano de la Gran Manzana, iba a descerrajar tamaña ofensiva en el lugar donde el senador radical debía haber estado presente.

Eso ya es historia vieja. Ahora de lo que se trata es de una decisión de un juez que afecta al corazón de la ley de subrogancia, a la facultad de imponer que el Consejo de la Magistratura por mayoría simple sea quien ponga y saque los jueces. La Constitución, que se sepa, dice otra cosa sobre el procedimiento para nombrarlos. Esas prescripciones son, al parecer, una caja flexible cuando se trata de hacer encajar la ley en las necesidades políticas del kirchnerismo.

La inquietud de jueces y camaristas ante esta nueva ofensiva ya ha llegado a la Corte. Lo que el Gobierno no quiere -de allí el fastidio de la Presidenta- es que la ley en cuestión llegue también a esas manos.

Categoría: Opinión