Así funcionan las bandas que dominan El Valle

La banda del 70 cuenta con un administrador que maneja los recursos de los criminales y los “gariteros” son el primer cordón de seguridad de un grupo delictivo que se resiste a perder el poder de la zona después de 20 años.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) – La banda del 70, que toma el nombre del barrio donde está asentada, en la caraqueña parroquia El Valle, se ha desarrollado durante las dos décadas que lleva operando, a tal punto que dicta las normas en el resto de los barrios de la parroquia y presta apoyo delincuencial a bandas de otros sectores cuando son atacadas por las fuerzas de seguridad del Estado.

Cada vez que los gariteros entregan guardia hacen un disparo al aire. Si no disparan se sabe que nadie asumió el turno

Los criminales miembros de la banda son señalados por las autoridades de cometer secuestros y de estar vinculados a la venta de drogas, homicidios y robo de vehículos. Dos de los líderes de la organización antisocial han sido asesinados, pero la herencia del liderazgo entre familiares les permite mantener el poder en la zona, reportó la periodista Angélica Lugo de El Nacional.

Controlan el acceso al barrio. Manejan las rutas troncales, se comunican a través de radios portátiles, poseen binoculares con zoom, administran las bodegas de la zona, tienen granadas, armas cortas y largas y, en ocasiones, utilizan los parlantes de la radio comunitaria Radio Favela para evitar el ingreso de la policía.

La banda cuenta con un administrador que maneja los recursos de los criminales y los “gariteros” son el primer cordón de seguridad de un grupo delictivo que se resiste a perder el poder de la zona después de 20 años.

Un vecino con más de 40 años en la parroquia explica que para llegar en vehículo a la parte alta de El Valle solo se deben respetar los códigos que impone la banda: “Quienes no hacen los cambios de luces en las garitas ubicadas en la curva superior del sector Los Aguacaticos y en la Vuelta del Beso no tienen acceso porque los gariteros, que son jóvenes de entre 14 y 16 años de edad, se comunican por las radios con sus superiores o les notifican que hay personas extrañas acercándose”.

Esos llamados “gariteros”, que están identificados por la policía y por los habitantes de la zona, son quienes dan la cara por los líderes de la banda. Las actividades que realizan los miembros de la banda del 70 no son secreto para los habitantes de la parroquia que se han acostumbrado a convivir con las balas y con un toque de queda no anunciado.

“Cada vez que los gariteros entregan guardia hacen un disparo al aire. Si no disparan se sabe que nadie asumió el turno”, cuenta con naturalidad una mujer que vive en la calle 2 de El Valle.

Según una fuente policial, “el 70 es una megabanda que cuenta con más de 100 miembros y ha ganado espacios en el barrio a medida que ha sumado delincuentes en sus fila”. Funcionarios de Policaracas y de la PNB tienen más de cuatro meses sin poder penetrar el barrio luego de que el territorio fuera declarado “zona de paz” y los delincuentes se aliaran con sus pares de El Cementerio y la Cota 905 para hacerle la guerra a la policía y desplazarse a través de una trocha que habilitaron en la parte alta de Las Torres de La Vega.

“Nuestros superiores no nos permiten subir. Los delincuentes nos hicieron la guerra. Cada vez que sube la policía utilizan los parlantes de Radio Favela para alertar a la comunidad y botarnos de su zona. Dominan los consejos comunales, les regalan tarjetas telefónicas a las amas de casa para que les notifiquen cualquier novedad y en las puertas de las casas de la gente de su confianza pegan calcomanías con los ojos de Chávez”, dice un funcionario de la municipal Policaracas.

EL CÍCRULO DE SANGRE

En el caso del doble asesinato de Lisbeth Brea, de 24 años de edad, y Dailyn Guárato, de 23 años de edad, ambas procedentes de Valencia, estado Carabobo, que les fueron arrebatadas sus vidas el lunes en la madrugada por cinco sujetos que ingresaron a una casa en el callejón Las Marías del barrio El 70 para despojarlas de 800.000 bolívares, eran miembros de la banda los involucrados. Las mujeres, y una tercera que sobrevivió al ataque, habían viajado a la capital para comprar mercancía para vender.

Ese doble homicidio motivó una reunión de la banda delincuencial en la que los líderes ordenaron matar a los autores del doble homicidio. Tres semanas antes de eso, la banda del 70 demostró su poder cuando dio refuerzo para repeler una fuerte incursión de funcionarios del Sebin, la PNB y Policaracas en la Cota 905, a petición de bandas de esa zona y de El Cementerio.

Asimismo, mientras la banda del 70 se ha extendido con los años por más sectores de El Valle, los funcionarios destacados en la zona han sido remitidos a otras divisiones y los agentes que aún laboran en el módulo de Policaracas, ubicado en la parte baja del edificio Cerro Grande, trabajan prácticamente acuartelados y en desventaja, pues los delincuentes los superan en armas y en número de hombres.

Categoría: América Latina Venezuela | Claves: sucesos