Una empleada suministró herramientas a dos presos que se fugaron en EEUU

El fiscal informó que han contado con la colaboración de la empleada que está bajo sospecha

Una empleada suministró herramientas a dos presos que se fugaron en EEUULos trabajos de búsqueda continúan. Crédito: AFP
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(New York, Estados Unidos. AFP)- Una empleada introdujo objetos de contrabando a una cárcel de alta seguridad en Estados Unidos que sirvieron a dos reos para protagonizar una fuga de película y mantenerse prófugos desde hace siete días.

La empleada de la cárcel de Dannemora, Joyce Mitchell, quien se desempeñaba como modista, “suministró equipamiento o herramientas” que permitieron a los dos fugitivos, considerados como extremadamente peligrosos, escaparse de la cárcel situada en el norte del Estado de Nueva York, afirmó este viernes a la cadena CNN Andrew Wylie, fiscal del municipio de Clinton.

“No voy a entrar en detalles de qué exactamente fue introducido en la cárcel”, agregó el fiscal. Pero la mujer “no llevó herramientas eléctricas (…) según nuestra investigación”, precisó Wylie.

El fiscal descartó de esta forma la hipótesis de que se les habría suministrado a los dos presos el material necesario para perforar las paredes de las celdas, por donde luego se escabulleron.

A pesar de las operaciones de búsqueda, a las que se destinó una fuerza de más de 500 policías, guardias de cárceles, guardabosques y otros efectivos federales, los dos asesinos se mantienen prófugos desde el sábado sin poder ser localizados.

La empleada del penal habría suministrado además a los detenidos, que eran vecinos de celda, hojas metálicas de serruchos, dos pares de lentes con linternas y brocas (mechas de taladro), según fuentes policiales citadas por CNN.

Desde el inicio de la investigación, Joyce Mitchell había sido citada por los medios estadounidenses como cómplice potencial de los reos David Sweat y Richard Matt, y señalaban que se habría enamorado del primero de ellos.

“CADA DÍA CONSEGUIMOS MÁS INFORMACIÓN”

La empleada de la cárcel fue interrogada de forma casi cotidiana y colaboró con la policía, pero no ha sido inculpada formalmente hasta el momento, precisó el fiscal Wylie, quien no descartó que en el futuro se la acuse por “contrabando” por haber ingresado material prohibido al penal.

“Por ahora, continuamos trabajando con ella hasta establecer una cronología de cómo ocurrió (la fuga), su grado de implicación. Cada día conseguimos más y más información de su parte”, agregó.

Según los medios, Joyce Mitchell también se habría comprometido a recoger a los dos convictos en un automóvil luego de su fuga, pero se habría arrepentido de ello y, en su lugar, fue a un hospital adonde llegó presentando un cuadro de pánico.

El Wall Street Journal, por su parte, reveló que los responsables de la cárcel habrían estado investigando en los últimos doce meses qué tipo de relación mantenía Mitchell con David Sweat, que trabajaban juntos en un taller de confecciones del penal.

Los dos asesinos integran un selecto grupo de presos que lograron fugar de esta prisión, construida en 1845, y cuyas circunstancias tan espectaculares alimentaron de inmediato las sospechas de que habrían contado con complicidad interna.

Los reos escaparon tras perforar las paredes de sus celdas y de haber cortado gruesas cañerías metálicas con aparatos eléctricos, antes de abrirse camino en medio de un laberinto de túneles debajo de la cárcel y, finalmente, salir a una calle adyacente a la prisión desde una cloaca.

David Sweat, de 35 años, cumplía cadena perpetua por el asesinato de un asistente del sherif del Estado de Nueva York en 2002.

Richard Matt, de 49 años, cumplía una pena de 25 años por haber secuestrado en 1997 a su exjefe laboral, de 76 años, a quien golpeó hasta la muerte y luego descuartizó.

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