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Unos Presupuestos que dependen de que el PP gane y la economía crezca

Se trata de unos presupuestos que están hipotecados al mantenimiento de la actual coyuntura macroeconómica, ya que un descenso del crecimiento del PIB daría al traste con ellos.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Editorial El Mundo)- El proyecto de Presupuestos Generales del Estado presentado ayer en el Congreso por el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, es, en líneas generales, una propuesta realista que traslada a las cuentas públicas la recuperación económica que ha experimentado nuestro país en los últimos meses. Aunque aún deben tramitarse y discutirse en la Cortes -lo más probable es que sean aprobados antes de las próximas elecciones generales- los Presupuestos están calculados en base a las previsiones de crecimiento del 3% del PIB, favorecida no sólo por las reformas estructurales llevadas a cabo en la legislatura sino por el viento de cola que le insufla el favorable contexto internacional y la bajada del precio del petróleo. De esta forma, y aquí aparecería la primera de las dudas que genera la propuesta del Gobierno, se trata de unos presupuestos que están hipotecados al mantenimiento de la actual coyuntura macroeconómica, ya que un descenso del crecimiento del PIB daría al traste con ellos.

Los presupuestos reflejan un ahorro de unos 7.000 millones de euros.

Desde el punto de vista del gasto, los presupuestos reflejan un ahorro de unos 7.000 millones de euros: 2.000, por los intereses de la deuda (ya que España ha conseguido bajar la prima de riesgo y financiarse a tipos cada vez más bajos); y otros 5.000, en el pago de prestaciones por desempleo, debido a la caída del paro, que en el mes de julio experimentó un descenso de 74.028 personas, el mayor desde 1998. No obstante, y ésta es otra de las incógnitas, el previsible aumento del empleo no se traducirá necesariamente en un incremento proporcional de la recaudación de la Seguridad Social. Es probable que la bajada de las bases de cotización, producto de la precarización y de la alta tasa de temporalidad en las contrataciones, continúe aumentando el déficit de la Seguridad Social.

Por otra parte, la buena marcha de la economía permitirá transferir a las CCAA unos 10.000 millones, que a buen seguro aliviarán la situación de muchos ejecutivos regionales obligados en los últimos años a aplicar recortes en Sanidad, Educación y bienestar social. Y ésta es otra de las incógnitas, ya que el Gobierno debe procurar que todas las comunidades cumplan el objetivo de déficit, fijado en un 0,3%, e impedir que los nuevos gobiernos salidos de la alianza de heterogéneas fuerzas de izquierda aplique políticas expansivas del gasto. Se corre el riesgo de que llevados por el populismo, o por el separatismo, en el caso del Gobierno catalán, muchas de estas coaliciones decidan no cumplir con el objetivo, impidiendo que el conjunto de las administraciones públicas alcance el nivel de déficit previsto del 2,8%.

Pero la medida más polémica, y que con razón ha sido tildada de electoralista, es la subida salarial del 1% a los funcionarios. El Gobierno dice querer compensar a uno de los colectivos que más ha sufrido la crisis, olvidando que han sido los trabajadores del sector privado y los autónomos los que han tenido que soportar el cierre de negocios, pérdidas de empleo y una fuerte bajada del poder adquisitivo.

Finalmente, de nada servirán estos presupuestos si el Gobierno formado tras las próximas elecciones, sea o no del PP, no se siente comprometido con ellos y con las políticas marcadas desde Europa y que han permitido a España a superar la recesión económica.
Categoría: Opinión