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Urge regular el negocio de las ‘app’

Internet ha venido para quedarse y estos nuevos negocios crean puestos de trabajo, generan riqueza para el país y ofrecen servicios útiles y necesarios a los ciudadanos.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Editorial El Mundo)- Acusados de competencia desleal por la patronal de autobuses, los responsables de BlaBlaCar, la plataforma de viajes compartidos, tendrán que declarar ante el juez de lo mercantil. Sobre ellos pesa la misma amenaza de cierre que ya llevó a otra de estas aplicaciones, Uber, a tener que interrumpir su actividad cuando la Asociación Madrileña del Taxi formuló contra ella la misma acusación.

Aun teniendo en cuenta que los servicios y el modelo de negocio de ambas plataformas son muy distintos, su situación jurídica pone en evidencia el impacto económico que ha generado internet y las contradicciones legales que plantea. Es obvio que la actual hiperregulación de muchos sectores productivos entorpece la libertad empresarial y condena a los consumidores a pagar un sobreprecio por servicios que podrían ser mucho más baratos. Pero también es cierto que muchas de estas empresas que cumplen con los requisitos administrativos y tributarios se ven perjudicadas por la irrupción de originales y creativas ‘startups’ que aprovechan los limbos jurídicos para abrirse un hueco en el mercado. Urge, por tanto, encontrar un marco adecuado en el que ambos modelos empresariales puedan convivir sin perjudicarse. Internet ha venido para quedarse y estos nuevos negocios crean puestos de trabajo, generan riqueza para el país y ofrecen servicios útiles y necesarios a los ciudadanos.

Si compiten en igualdad de condiciones y con las mismas armas, será el ciudadano el que podrá elegir libremente cuál es el servicio más cómodo, más eficaz y más barato.

Internet rompe las barreras de entrada a muchas industrias, como la del transporte público, que estaban cerradas hasta ahora. La economía colaborativa que desarrollan aplicaciones como BlaBlaCar, con casi 10 millones de usuarios en toda Europa, ofrece la posibilidad de viajar de manera más barata que las que ofertan las empresas tradicionales del sector, que hasta ahora operaban en posición de privilegio. Su viabilidad ha sido avalada recientemente por la aseguradora AXA, con la que ha firmado un acuerdo de seguros de viaje. No se trata, por tanto, de una empresa ‘pirata’, sino de una ‘app’ que utiliza las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías para realizar una actividad comercial.

Pero el Estado debe procurar que estén bien reguladas cuestiones como el pago de impuestos, la seguridad de los coches, la idoneidad de los conductores, el aseguramiento de vehículos y usuarios y la delimitación de responsabilidades civiles y penales de unos y otros. Si compiten en igualdad de condiciones y con las mismas armas, será el ciudadano el que podrá elegir libremente cuál es el servicio más cómodo, más eficaz y más barato.

Categoría: Opinión