¿”Humillación” o “costumbre”? Largas colas hacen por un pan

Las colas ya son parte del día a día de las familias.

Publicada por: el marquezmarielyc@gmail.com @PeriodistaMarie

La panadería ubicada en la salida del Metro de Los Cortijos vende los panes dos veces al día, a primera hora de la mañana y en la tarde a partir de las 5:00 pm. Crédito: Mariely Márquez/ Sumarium

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium)“Un pan por persona”, dijo una mujer mientras hacía una cola frente a la panadería Gran Muro ubicada en Los Ruices, estado Miranda, otra venezolana que llegó en ese momento y escuchó el comentario respondió: “Un pan me lo como mientras lo pago”.

La mujer que refunfuñó y que no quiso emitir su nombre, no le quedó otra opción que quedarse, pues en voz alta cuestionó: “Si me voy no tengo nada que comer, no tengo harina, ni plátano, ni yuca, ni cereales; ni modo, me quedaré para no acostarme sin nada en el estómago. Como dice el dicho, la necesidad tiene cara de perro”, inmediatamente aclaró: “Sin ofender a los más consentidos de la casa”.

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¿Qué será más humillante? ¿Hacer la cola para comprar un pan o que el venezolano ante la necesidad se acostumbre a este sistema? La verdad es que ya parece algo “normal” ver las colas en las afueras de estos establecimientos.

Comprar un pan canilla que es de aproximadamente unos 30 centímetros de largo y unos tres dedos de ancho, solo alcanza para una, máximo dos personas, si no son de mucho comer, pero para una familia de cuatro o cinco integrantes se necesitan mínimo tres.

Esto sin contar que la persona debe estar haciendo la cola alrededor de una hora antes de que esté listo el pan para la venta. Además de encomendarse a Dios para que no se termine antes de que le toque su turno.

NO ES SUFICIENTE

Un pan no fue suficiente para un grupo de adolescentes que acababa de gastar sus energías en un campo de fútbol. Los jóvenes se lo comieron prácticamente en tres mordiscos mientras volvían a hacer la cola para comprarse otro. Cumplían con el principal requisito: el dinero. Bs. 120 cada canilla, porque le regularon el precio, pero en otros lados está a Bs. 250, así que al igual que la mayoría hicieron la cola nuevamente para saciar su hambre.

Mientras las cajeras encargadas ni respondían ante la interrogante: ¿Por qué un solo pan? Hecho que pareció absurdo porque sí permitían que la gente volviera hacer la cola.

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No es mentira que en Venezuela se está pasando hambre. Si antes una persona se comía una canilla ahora tiene que compartirla con el resto de la familia. Los altos precios y la escasez de la mayoría de los alimentos básicos que no son un lujo, hace que se pierda la dignidad y se tenga que hacer una y otra vez cola, perdiendo tiempo para poder medio alimentar al resto de la familia.

Ante la escasez de harina de trigo para elaborar los panes, quizá en las panaderías parten de la teoría que si venden uno por persona hay más posibilidades de que otros compren, por lo que no queda otra opción que restringir las cantidades, pero una familia no come con un solo pan.

Mientras a los venezolanos se les pasa la vida haciendo cola hasta para comprar un pan, la canciller Delcy Rodríguez aseguró ante la OEA que Venezuela puede alimentar a más de tres países. ¿Qué tal? Ya ni los seguidores del fallecido presidente Hugo Chávez se aguantan esta crisis que se está viviendo en el país. 

Todos los días se forman las colas, una o dos horas antes de que empiecen a vender el pan y se desaparece cuando sale un vendedor y dice: “Se terminó el pan”. Crédito: Mariely Márquez/ Sumarium

Para los clientes no importa que tipo de pan estén vendiendo lo importante es comprar algo para comer. Crédito: Mariely Márquez/ Sumarium

El pan canilla es el más económico entre 120 y 250 bolívares, sobao o campesino ronda los Bs. 400 y de maíz Bs. 500. Los precios dependen de los establecimientos. Crédito: Mariely Márquez/ Sumarium

En la California Norte también se hace cola por un pan. Crédito: Mariely Márquez/ Sumarium




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