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Venezuela y Colombia anuncian que reabrirán la frontera a peatones a partir del sábado: ¿de qué sirvió el cierre por casi un año?

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

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Miles de venezolanos pasaron a Colombia en julio de 2016 durante la apertura temporal de la frontera, para proveerse de víveres y medicinas.

“Vamos a restablecer la normalidad, la paz y la legalidad en la frontera; y hasta tanto no se restablezca, yo no voy a abrir”.

Con esas palabras, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, decretó de manera unilateral el cierre de la frontera con Colombia el 22 de agosto de 2015.

Y casi un año después, este jueves anunció que la reapertura en “primera fase” para peatones a partir del sábado 13 de agosto.

Lo hizo junto al presidente Juan Manuel Santos, con quien se reunió en la localidad venezolana de Puerto Ordaz.

Santos y Maduro se reunieron en la localidad venezolana de Puerto Ordaz.

En su momento, Maduro justificó el cierre con el argumento de que paramilitares colombianos asentados en la zona generaban desde allí la violencia y la escasez de alimentos y medicinas que hay por toda Venezuela.

Muchos, sin embargo, interpretaron la medida como una jugada electoral en vísperas de las parlamentarias de diciembre con la que Maduro podría culpar a un enemigo externo de la crisis que se acentuaba en el país.

En términos generales, la situación de Venezuela es peor que hace un año, cuando cerraron la frontera.

Pero, ¿qué logró el cierre fronterizo exactamente?

Disminuyó el contrabando…

Según el gobernador del estado fronterizo del Táchira, José Vielma Mora, el contrabando de alimentos cayó 60%, mientras que el de combustible se redujo 80%.

El oficialismo admite que el cierre fronterizo no erradicó por completo el contrabando y atribuye la permanencia a “factores de corrupción puntuales” dentro de las fuerzas armadas.

El 70% de los negocios asentados en la frontera quebraron desde que esta se cerró.

En efecto, la Policía Fiscal y Aduanera de Colombia reportó que este año incautó casi 330.000 litros de gasolina y 50.000 kilos de carne provenientes de Venezuela, una señal de que, pese al cierre, las mercancías siguieron pasando la frontera ilegalmente.

Para este reportaje, BBC Mundo solicitó a mediados de junio entrevistas con Vielma Mora y algún vocero del gobierno central en Caracas, pero no obtuvo respuesta.

En cuanto a la delincuencia, el comisionado de Seguridad Ciudadana de la gobernación del Táchira, Ramón Cabeza, asegura que hubo una mejora considerable.

“No se han eliminado los hechos delictivos, pero han disminuido en un 90% en el estado Táchira, en especial en los casos de homicidios”, le dijo a BBC Mundo.

…pero el problema se mantiene

Periodistas de sucesos y criminólogos del Táchira dijeron a BBC Mundo que las cifras de Cabezas son “exageradas”.

“Es imposible saber cuántos homicidios hubo porque el gobierno no provee cifras oficiales, pero este año, con solo seguimiento de prensa, nosotros vemos un promedio de 4 homicidios al día en el estado”, dice la criminóloga Anna María Rondón, de la Universidad Católica del Táchira (UCAT).

“Más allá de si aumentó o bajó levemente, es claro que la problemática de la delincuencia sigue siendo aguda”, añade a BBC Mundo.

El seguimiento de la UCAT muestra que entre el segundo trimestre de 2015 y el de 2016 hubo un aumento del 3% de los homicidios en Táchira.

  • Economistas venezolanos dicen que si bien el contrabando pudo haberse reducido, la escasez ha aumentado, en lo que para ellos es una demostración de que la causa del desabastecimiento no es la reventa en el exterior de los productos básicos, como alegó el presidente Nicolás Maduro, sino los controles de precios sobre algunos productos considerados básicos.

    Los críticos citan como una ilustración de que la escasez aumentó el volumen de gente –la mayoría habitantes del Táchira– que pasaron de Venezuela a Colombia en dos fines de semana que las autoridades abrieron temporalmente la frontera.

    Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, ordenó el cierre indefinido de la frontera con Colombia, en agosto de 2015, con el argumento de que había paramilitares colombianos en el lugar y que ocasionaban la escasez de alimentos y medicinas.

    “Más que a los contrabandistas, que viven en la ilegalidad y encuentran formas de pasar la frontera, los que realmente se vieron afectados por el cierre fueron los exportadores e importadores formales”, le dice a BBC Mundo Gustavo Capriles, presidente de la Cámara de Integración Económica Venezolano Colombiana (CAVECOL).

    Según cifras de la entidad, el intercambio comercial entre enero y abril cayó 27% respecto al mismo periodo el año pasado.

  • Además, muchos empresarios en la frontera, que dependían del pase de un lado al otro, se vieron afectados: 70% de los negocios debieron cerrar y se perdieron más de 25.000 empleos, según Fedecámaras, la asociación de empresarios más grande de Venezuela.

    En Ureña, uno de los pueblos fronterizos en Táchira, 80% de las fábricas dejaron de operar por falta de materia prima y mano de obra que venían de Colombia, de acuerdo a la Cámara Municipal.

    ¿Y los temas de fondo?

    Los gobiernos de ambos países afirman que en esta nueva etapa se busca una “frontera organizada” donde impere la paz y el orden.

    En resumen, la iniciativa bilateral impondrá más controles y vigilancia para mitigar el contrabando y la violencia.

    Sin embargo, los expertos dicen que sin que se resuelvan los problemas de fondo en ambos países –pobreza, distorsiones económicas y presencia de grupos armados– es difícil pensar en una frontera diferente.

    Un contrabandista, por ejemplo, le dijo a BBC Mundo en condición de anonimato que si bien el negocio ha bajado durante el cierre, espera con ansias la reapertura.

    Soldados venezolanos patrullando la frontera entre San Antonio del Táchira, Venezuela, y Cúcuta, Colombia, durante la apertura temporal en julio de 2016.

    Por su parte, Pavel Rondón, ex vicecanciller y exembajador de Venezuela en Colombia, afirma que “la experiencia mundial demuestra que los controles no pueden con las prácticas ilegales”.

    “La paz en la frontera no la puedes decretar”, agrega Rondón, quien ha estudiado esta frontera durante décadas.

    El también politólogo añade que en los pueblos fronterizos del lado venezolano no hay hospitales o sistemas de agua; allí, el desempleo o la pobreza es mayor que en el resto del país.

    Una de las problemáticas más grandes, dice, es el contrabando la gasolina, que en Venezuela cuesta cientos de veces menos que en Colombia: “Si no se construyen sistemas sólidos y rentables de abastecimiento de combustible a ambos lados, el contrabando va a continuar”, estima.

  • Y la única forma de que eso ocurra, continúa, es que la frontera sea “un espacio no solo de integración, sino de complementariedad, solidaridad y unión”.

    Rondón enuncia varias iniciativas en ese sentido, como una planificación conjunta de la economía, una tasa de cambio fronteriza o un sistema de salud que beneficie a gente de ambos lados.

    Y, en esa línea, las autoridades de ambos países han propuesto algunas medidas: una cedula fronteriza y un esquema aduanero conjunto, por ejemplo.

    Pero para Rondón, la normalidad, la paz y la legalidad que requirió Maduro están lejos de ser logradas.

    Los agentes colombianos ayudaron a los venezolanos a cargar de regreso los víveres que compraron.

    ¿Y de qué sirvió el cierre en Colombia?

    Por Natalio Cosoy BBC Mundo, Bogotá, Colombia

    En Cúcuta, Norte de Santander, ciudad fronteriza con Venezuela que ha vivido los efectos directos de casi un año de cierre del paso binacional, habían empezado a acomodarse al cierre.

    Eso implicó instancias de crecimiento de la economía formal, como el expendio de combustible en estaciones servicio y la venta de productos colombianos en supermercados.

    Pero también la implementación de alternativas, como corredores de transporte de carbón (una de las principales producciones de exportación de la zona) a través de Colombia, para reemplazar las cerrada –aunque más económicas– vía hacia el Atlántico por Venezuela.

    Cúcuta, Norte de Santander, se había visto obligada a dejar de dar la espalda a Colombia, algo que algunos veían como una oportunidad.

    Como el alcalde de Cúcuta, César Torres, que me dijo: “Lo que yo quiero es que Cúcuta tenga otra mentalidad, independiente de Venezuela”.

    Pero en la ciudad también hay quienes creen que una vez que se reabra la frontera Norte de Santander volverá la mirada otra vez hacia el vecino país y quedará enterrado el proyecto de una nueva mentalidad.

    Mucho dependerá de cómo se implementen los acuerdos de funcionamiento limítrofe alcanzados por ambos gobiernos nacionales.

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