WSJ: La falta de dólares lleva a Polar al límite y deja a los venezolanos sin su cerveza

Las repercusiones del cierre de la planta de Polar se están sintiendo ampliamente.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) – La escasez de la materia prima y la negativa por parte del Gobierno para entregar las divisas a Empresas Polar, ha llevado al cierre de sus plantas donde se producía al menos el 80% de las cervezas que se consumen en el país, reseña The Wall Street Journal.

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Empresas Polar S.A. no sólo es mayor empresa privada de Venezuela sino también el productor de 80% de la cerveza que se consume en el país. Y ahora está en cuenta regresiva para cerrar la última de sus cuatro plantas que permanecía en actividad, el golpe más reciente al consumo en un país agobiado por la escasez.

El cierre de la planta de San Joaquín, Estado Carabobo, que comenzó el viernes. llega después de la clausura de las otras tres fábricas en las últimas dos semanas, con lo cual dejará apenas una semana de suministro de cerveza, indicó la compañía. Al igual que muchas compañías en Venezuela, Polar culpa de la situación al gobierno, que no ha distribuido los dólares que la empresa necesita para pagar por materias primas importadas como cebada malteada.

El gobierno del presidente Nicolás Maduro controla el acceso a los dólares, que asigna a través de una estricta mercado de cambio que hace que muchas empresas tengan problemas para pagar a sus proveedores en el exterior.

Los dólares escasean. Las reservas extranjeras se han reducido a un tercio de su nivel en 2009 y Venezuela tendrá problemas para pagar los miles de millones de dólares en bonos que se vencen en unos meses, según Econométrica, una consultora de Caracas.

La inflación de tres dígitos es la más alta del mundo, mientras que el Fondo Monetario Internacional proyecta que la economía se contraerá 8% este año.

LA CERVEZA ESTÁ DESAPARECIENDO

Los 30 millones de habitantes del país han sufrido escasez de alimentos y medicinas y, últimamente, han tenido que soportar cortes de electricidad programados. Ahora, la cerveza está desapareciendo de los estantes. “Es malo que se paralicen las plantas de cerveza porque eso afecta el empleo”, dijo Enrique Brito, un carpintero de Caracas de 32 años. “La escasez daña porque a los venezolanos nos gusta celebrar”, añadió.

El cierre de las plantas de Polar genera una profunda incertidumbre en la empresa fundada hace 75 años, para la cual la cerveza representaba el 40% de sus ventas.
Polar explicó que los cierres de las plantas han provocado la suspensión de unos 6.500 trabajadores que producen las marcas insignia de la empresa, Solera y Polar Light, entre otras. Un trabajador suspendido, en lugar de despedido, puede retomar su empleo cuando la planta vuelva a operar.

El 6 de mayo, cuando se agoten los inventarios de cerveza, otras 3.500 personas quedarán sin trabajo, dijo un ejecutivo de Polar.

Maduro, que a menudo acusa a la empresa de declarar una guerra económica contra su gobierno, advirtió hace poco que las plantas clausuradas pueden enfrentar la incautación por parte del Estado.

No es una amenaza vacía: el gobierno ha asumido el control de unas 1.200 empresas. “Planta parada, planta recuperada, planta que ponemos en producción con ley en mano”, dijo el martes el mandatario durante un discurso televisado. El presidente llamó el cierre de la planta un delito grave, y dijo que el Ministerio Público debería actuar.

LA FACTURACIÓN

En una entrevista reciente, Lorenzo Mendoza, presidente ejecutivo de Polar, subrayó la importancia de la facturación de cerveza para una empresa que tiene que vender sus productos alimenticios a pérdida debido al control de precios, en particular los de la harina de maíz procesada que utiliza para hacer las tradicionales arepas que consumen los venezolanos.

Alimentos Polar, la filial de alimentos del grupo, “es una compañía que está en rojo, que está perdiendo dinero y que tiene un flujo de caja deficitario”, dijo Mendoza a The Wall Street Journal. Otra línea de productos, el de gaseosas, agua y jugos, apenas está en el punto de equilibrio, dijo. “No podemos seguir en esta situación en 2016”, aseveró.

La escasez de materias primas y el control de precios están llevando a la empresa a su crisis más profunda, añadió, en un país donde el gobierno populista de izquierda de Maduro a menudo despotrica contra la empresa privada.

“Al no tener aprobaciones y al no liquidar las divisas a los proveedores, la empresa, digamos, no tiene forma de poder operar”, dijo Mendoza. “La empresa no puede salir a comprar divisas a ningún lado porque está penado por ley, vamos presos, vamos a la cárcel, el convenio cambiario lo dice”.

La oficina de Maduro, el Ministerio de Comunicaciones y la oficina del vicepresidente de Economía declinaron referirse al tema. El Ministerio para la Alimentación no respondió a llamadas que buscaban comentarios.

Polar dice que le debe más de US$380 millones a sus proveedores extranjeros, muchos de los cuales llevan hasta tres años de espera para cobrar. Boortmalt, una empresa belga que le vende cebada malteada a Polar, está entre los proveedores que no podían seguir esperando.

Yvan Schaepman, presidente ejecutivo de Boortmalt, señaló que a su empresa se le adeudan millones de dólares y que dejó de proveer a Polar.

“Claro, Polar es una empresa muy sólida, les puede pagar a sus proveedores”, dijo Schaepman. “Pero hay un problema de las autoridades venezolanas que no liberan los dólares”.

En Maracaibo, en el occidente de Venezuela, donde Polar cerró una planta el lunes pasado, Rosana González, una de las trabajadoras de la fábrica, dijo que no entendía por qué la empresa no podía tener acceso a las divisas que necesita para mantener las operaciones a flote.

“Esto está cambiando la vida, nuestro estilo de vida”, dijo, explicando que los trabajadores de Polar reciben una variedad de beneficios. “Empresas Polar es una empresa que ha atendido a sus trabajadores no bien, sino muy bien. Jamás pensé que podría estar sucediendo esto”.

Las repercusiones del cierre de la planta de Polar se están sintiendo ampliamente, desde los dueños de tiendas hasta los distribuidores de licores y empresas de envíos. “Desde hace dos semanas no me despachan cerveza y eso nos afecta las ventas que este año han estado malas”, dijo Manuel Andrade, de 54 años, dueño de una tienda de licores en Caracas. “40% de mis ventas son por cerveza”.