Trump pudiera “ganar el voto popular” y Clinton el voto electoral

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(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium).- Xavier Domínguez, consultor político y electoral, conversó con Sumarium Radio sobre los últimos acontecimientos de la dura y altamente polarizada campaña electoral por la presidencia y el Congreso de EE.UU. y su impacto en la recta final de dicha campaña.

Según Domínguez, los últimos acontecimientos que han resultado de los llamados FBILeaks contra la campaña de Hillary Clinton son parte de una acción preparada en tiempo y forma, para intentar frenar una tendencia que a partir de esa acción favorece ahora a la campaña de Donald Trump. Para el consultor electoral, es cierto que hay una relación entre el ex Alcalde de Nueva York Rudolph Guliani y la oficina del FBI en ese estado, que explica por ejemplo que no solo estén facilitando los ataques contra Hillary Clinton, sino parando las investigaciones sobre la relación y los nexos de Trump y su campaña con Vladimir Putin. De acuerdo al consultor electoral, todo esto es una acción coordinada por parte del FBI en medios de comunicación y con los republicanos en el Congreso, y forma parte del último intento desesperado de los republicanos y del trumpismo por desbancar a la campaña de Clinton, pues no se habían cerrado las encuestas para el momento que se hace pública la campaña anti-Clinton del FBI. Se trata sin duda, asevera Domínguez, de una campaña muy dura y muy sucia para los electores y para los que la siguen.

Desde el punto de vista estratégico, asegura Domínguez, Donald Trump está acertando más en la recta final que en el inicio de su campaña, y esto está sucediendo según Domínguez porque “hay dos maneras de ganar una elección: ganando en votos o haciendo que el otro pierda”. Y en ese sentido Donald Trump ha tenido dificultades a todo lo largo de su campaña para atraer a muchos potenciales votantes y más bien con su falta de respeto y salidas de tono ha terminado alienando a grupos importantes de electores independientes y republicanos e incluso a miembros prominentes del liderazgo de ese partido. Por lo tanto, lo que le toca hacer a Trump para ganar es desincentivar e inhibir al voto de su contrincante, que son en lo fundamental votantes estratégicos del partido demócrata. Es decir que según Domínguez, lo que pudiera terminar pasando es que disminuya la participación de gente inscrita que se desmotiva por el alto nivel de insultos y descalificaciones de la campaña y decide a última hora no salir a votar, pues no saben si hacerlo por un “machista y racista” o por una “inepta y corrupta”, que son las etiquetas con las que se han tratado de descalificar entre sí ambos candidatos.

Para Domínguez, frente a un proceso de desinformación global como el que ha estado haciendo la campaña de Donald Trump, a Hillary Clinton solo le queda una opción que es la de acudir a la mayor maquinaria de mobilización que tiene el partido demócrata y que es quiéralo o no Barack Obama y su esposa Michelle, y volcarse a los estados en disputa. Por ejemplo lo están haciendo en Florida, que se la ha puesto complicado en la última semana pues de tres puntos por encima ahora Hay un empate con Donald Trump. También implica hacer una propuesta directa de incorporar a Michelle Obama en el gabinete Clinton, lo que indica un continuismo con un gobierno que a muchos demócratas si les ha gustado. Y otra cosa que le queda por hacer y ya está haciendo es hacer una última oferta en términos de volver a generar empleos para Estados Unidos, que por demás coincide con vender el final del gobierno de Obama, cuyo último informe de empleo lo favorece.

Domínguez cree que vamos hacia una elección en EE.UU. cuyo resultado puede ser incluso más complejo y complicado, porque pudiera ocurrir que Donald Trump gane el voto popular y Hillary Clinton gane el voto electoral y entonces cobre sentido el discurso que ha venido formulando Trump de que esta elección es fraudulenta, pues podría aseverar que hay más gente que lo ha votado a él y aún así no puede ser Presidente de EE.UU. De modo que según Domínguez hay que preocuparse no solo por lo que ocurra en el gran supermartes del 8 de noviembre, sino lo que pase en el post-supermartes o los días posteriores a este histórica e impredecible elección.