“Yo lo he perdonado. Aunque mató a mi hermana, al ‘Inca’ Valero lo perdoné”

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(Río de Janeiro, Brasil. AFP).- Él le enseñó a tirar los primeros golpes, lo entrenó y lo llevó a peleas callejeras para “que se hiciera hombre”, y en un lapsus de delirium tremens también le arrebató a su hermana del alma y luego se suicidó en la cárcel.

“Yo lo he perdonado. Aunque mató a mi hermana, al ‘Inca’ Valero lo perdoné”, dice el joven boxeador venezolano Yoel Finol, en referencia a su excuñado Edwin Valero, ex doble campeón mundial de boxeo profesional.

Finol recordó a su excuñado este sábado, momentos después de su debut en Juegos Olímpicos, que terminó en victoria unánime sobre el dominicano Leo de los Santos, en los 52 kilos del boxeo de Rio-2016.

“Al principio no entendía por qué lo hizo. Sentí rabia, pero encontré a Dios y aprendí a perdonarlo”, añadió Finol, el joven de 19 años que dejó grata impresión en el debut, por su boxeo elegante.

Finol empezó a boxear a los 9 años, estimulado por su tio, y luego por Valero.

“El me enseñó a tirar los golpes, me enseñó lo básico, y me llevaba a peleas callejeras para que me hiciera hombre, decía. Quería hacerme campeón mundial y ser mi apoderado”, recuerda Finol.

En esas peleas, Finol peleaba, Valero apostaba, y las drogas y el alcohol estaban a la orden del dia.

LA TRAGEDIA

Finol tenía 14 años cuando el ‘Inca’ asesinó a su hermana de tres puñaladas, el 17 de abril de 2010. Dos días después, apareció ahorcado en su celda.

“Yo vivía en su apartamento. Me trajo de Mérida a Caracas para que boxeara. Las drogas le hicieron daño y lo cambiaron, porque él no era una mala persona”, rememora este chico de 19 años, muy maduro para su edad.

El ‘Inca’ Valero ganó los títulos mundiales de peso superpluma de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y de peso ligero del Consejo Mundial de Boxeo (CMB). Llegó a hilvanar 18 victorias consecutivas por nocáut en el primer round, pero las drogas y el alcohol le troncharon la carrera.

“Son cosas que pasan en la vida y sólo Dios sabe por qué las hace. Yo ya le perdoné. Hoy me ocupo de sus dos hijos”, indica Finol.

– Cambio de sueños -Finol recuerda que Valero siempre le decía que “el sueño más grande de un boxeador es ser campeón mundial profesional”, pero tras su muerte, descubrió que antes había otro sueño: el de ser campeón olímpico.

Ingresó a un gimnasio y dejó las peleas callejeras por dinero.

“Después de su muerte conocí a otros chicos que entrenaban amateur y me tomé más en serio el boxeo. Descubrí que el sueño máximo es ser campeón olímpico”, afirma ahora.

El chico venezolano dejó buena impresión en su debut, pero su camino a una medalla será arduo, en un división que se considera la más dura de este torneo, por la calidad de sus púgiles.

“El camino es largo cuesta arriba, pero ya di el primer paso”, añade, y se persigna mirando al cielo.

“Dios me quitó a mi hermana querida y a mi cuñado Edwin, pero por algo lo ha hecho. Para que yo sea mejor”, concluye.




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